Ventanas: Consejos para limpiar tus ventanas

Consejos para limpiar tus ventanas

Con la llegada del buen tiempo, empieza esa época del año en la que comenzamos a darle protagonismo a unos elementos que saben muy bien cómo ocultarlo: las ventanas. Es el momento de correr cortinas, permitir que la luz solar penetre en el interior de nuestra casa, para empezar a ahorrar en calefacción, e incluso, abrir de par en par puertas y ventanas para que la suave brisa del exterior traslade esa agradable temperatura al interior de nuestro hogar. Pero esa calidez, ese bienestar, conlleva un precio. Amig@s, tenemos que limpiar. O, ¿es que vamos a dejar que se vean lo sucios que están nuestros cristales tras las cortinas? ¿Permitiremos abrir la puerta de la ventana y observar que todas las juntas y marcos están repletos de suciedad acumulada? No, ¿verdad?

La limpieza de las ventanas es una labor que comúnmente olvidamos, pues realmente, hay momentos del año en los que demasiada atención, tampoco requieren, pero ahora sí. Ahora es su momento, y si tampoco queremos que los demás sepan de nuestra poca dedicación hacia estos elementos, toca ponerse manos a la obra y borrar todo rastro de suciedad, limpiando las ventanas de arriba abajo, prestando atención a todos los detalles: marcos, cristales, e incluso, persianas, o mallorquinas.

En Cerrajeria Tague, empresa ubicada en Terrassa, experimentada en el terreno de la carpintería metálica, y especializados en la instalación de todo tipo de ventanas: desde mallorquinas, a ventanas correderas y ventanas oscilobatientes, queremos hablaros hoy en un nuevo post de nuestro blog, sobre algunas ideas básicas que debéis tener en consideración a la hora de limpiar vuestras ventanas, para que éstas luzcan su mejor cara ahora que llega el momento de disfrutar del exterior y permitir que el calor penetre en el interior de nuestra casa.

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Veamos pues estos sencillos pasos a seguir para saber cómo limpiar vuestras ventanas, cuidando hasta el más mínimo detalle.

 

  1. Lo primero es disponer de los productos necesarios para el desarrollo de esta faena. Nos referimos a tener presente que no es lo mismo limpiar el marco de la ventana, a limpiar el cristal. Del mismo modo, que no es lo mismo si la ventana está fabricada en aluminio, PVC o madera. Hay productos específicos para cada elemento en el mercado, y eso tenemos que tenerlo en mente, ante todo.

 

  1. Una vez nos hemos asegurado de tener el producto necesario, podemos comenzar con la limpieza. Lo esencial aquí es seguir un orden lógico al limpiar, para asegurarnos que cuando estamos limpiando la ventana, no terminamos ensuciándola de nuevo. Es decir, hay que comenzar por limpiar los elementos que mayor concentración de suciedad acumulan: persianas y marcos, y dejar los cristales para el final.

 

  1. Marcos: para la limpieza de los marcos, lo más importante es utilizar un producto de limpieza acorde con el material con el que éstos estén fabricados. En primer lugar, os recomendamos empezar por el exterior de la ventana y luego, posteriormente, hacer el interior. Empezaréis con fuerza, y es allí, donde el marco más ha sufrido por las inclemencias del tiempo, donde mayor énfasis debemos darle.

 

  1. Persianas y mallorquinas: el peor de los temores cuando nos toca limpiar ventanas. ¿Queréis suciedad? Probad con comprobar cuánta hay en cada una de las láminas que conforman las persianas y En este punto, la paciencia es un arte. Deberemos tratar con minuciosidad el trabajo de este elemento, pues tanto unas como otras, suelen acumular mucha más suciedad y polvo, con facilidad. Sobre todo, las persianas, por estar en contacto con el exterior, en mayor grado.

 

  1. Cristales: el fin de una limpieza profunda, para lograr lucir unas ventanas limpias al 100%. Igual que hemos comentado anteriormente con marcos y persianas, es preferible limpiar primero el exterior, para pasar después al interior. Con los productos limpiacristales adecuados, conseguiremos excelentes resultados, y ya sí, podremos dejar de preocuparnos por una ardua actividad que merece de nuestra atención, por mucho que no sea de nuestro agrado, siempre.

 

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